domingo, 20 de septiembre de 2020

 

Y MENOS HOY

Autor: Gustavo Ronsino

 

Y...que se yo...ahi nomas… La voy llevando como se puede. Ya va para un año que me jubilaron y estoy aca… de balde casi todo el dia. De tanto en tanto me entretengo un poco haciendo los mandados porque mi doña…en fin… no anda bien. Cada vez más perdida la pobre...se confunde los nombres, no sabe qué hace aca en la casa y se quiere ir. Y así estamos… Tengo que tener la puerta con llave y cerradas las manijas del gas hasta que  las pastillas le hacen efecto. Ahí… me reconoce medio a las perdidas. Cuando se puede arrancamos  juntos para la feria o para el mercadito del Tolo. Y Demoramos…sí, porque se quiere volver a cada rato pero al final, llegamos.  Ese Tolo sí que es un tipo macanudo. Conversador,  pícaro y  jubilado como yo.  Ferroviario de alma el Tolo… y yo metalúrgico a mucha honra… Primer Oficial Balancero…  No cualquiera llega a ser eso eh Tolo...y nos reímos.  Sabes Pipo yo te daría alguna cosita para que hagas aca pero viste...la cosa aflojo mucho y ahora esta ese chino que yo no sé Pipo,  no sé cómo hace para vender a esos precios. Encima... me da una bronca mira...que los mataría… Vecinos de años que yo les fiaba y ahora...mira vos...cada vez hay menos amigos como vos Pipo. Vos sabes que le tuve que decir al  muchacho que no venga más...¿sabes no?. Mira si llega algún mes y no te puedo pagar…¿ me entendes Pipo?...  Y yo lo entiendo al Tolo. Sí que lo entiendo. No es farabute como casi toda la gente hoy dia. Y él me entiende a mí.  Con mirarnos  nomas… Yo desde que no voy a la fábrica estoy mal. No hay caso. Yo no era así… Hace dos años ya desde aquel viernes. Chau Pipo,  mucha suerte viejo.  Adiós Ruiz, ¡gracias por los servicios prestados!... Yo ni fumaba siquiera. Ahora me despierto a las cuatro, como toda la vida queriendo agarrar la valija con las herramientas y salir a arreglar alguna balanza y me miro el tembleque en las manos y ahi se me van las ganas. Y empiezo a fumar. Dale que dale. Pero no lo hago a propósito. Qué se yo porque lo hago. Y voy al baño y después pongo la pava  y me siento a tomar mate en silencio y los ojos se me van derechito a esos cuadros donde estábamos con mi doña. Y me quedo mirándola un rato hasta que me tengo que sacar los anteojos y secarlos un poco. Así son las cosas… Vos tenes que pintar la casa viejo...renovarte sabes...porque la vida pasa...¿O no...?  me lo dijo mi hijo Julito la última vez que estuvo. ¿Cuándo fue?... Ah sí,  para el aniversario de la finada…el año pasado… Se la extraña a mi viejita andando por la casa arrastrando las chancletas... Bueno viejo…se me hace tarde. ¿Necesitas algo?.. El barrio cambio mucho desde que me jubilaron a mi. Lo que más me dolió fue que el Tolo tuviera que bajar la persiana.  No se lo merecía y el no quería, pero, se estaba endeudando y cada vez vendía menos. Aguanto todo lo que pudo.  Mucha gente se terminó yendo por los robos.  Pero a mí… que más me van a sacar... Ayer fui al médico y me dijo que ando bien y que tengo que salir a caminar un rato todos los días. Lo llame a Julito para contarle y me atendió mi nuera.  Le aviso a Yuli…quédese tranquilo Pipo.  No,  no se moleste Pipo, él lo va a llamar sabe… besito. Y corto. ¡Es asi nomas!... ¡Pasa Pipo!,  sentate viejo…que recién lo empiezo. Amargo como nos gusta a nosotros…toma,  ¿cómo te fue con el tordo?... Y… Bien si... pero viste Tolo... a mí no me gusta caminar y menos con estos fríos.  Y se lo dije al médico.  Me miro,  me hizo firmar el bono y después abrió la puerta,  me dio la mano y me fui. Cuídese don Ruiz, dijo antes de cerrar. Caminar...si...¿adónde voy a ir Tolo?...mas solo y tirado que un perejil… Anduve por el galpón acomodando trastos sabes y en un rincón apareció la bicicleta que era de Julito, la amarilla te acordas. ¿Porque me miras así Tolo?...la limpie bien che, y le infle las ruedas… y como quien no quiere la cosa…¡y bueno!... la saque a la vereda y me subí...a pedalear un poco… Esta como nueva.  Lustrada y todo.  Me acorde que me falta tomate y quiero hacerme una pizza esta noche y decirle al Tolo que se venga. Pedaleando despacio volví con la bolsa atada al portaequipaje. ¡Perdoname que le compre al chino Tolo!...  Y para aca y para allá…ya hace como un año que agarre la pedaleada… El tembleque de las manos me sigue pero me agarro fuerte del manubrio y casi que no lo siento. Le va a hacer bien para la operación me dijo el médico, pero acuérdese Ruiz … son veinte cuadras.  Nada más eh... Que se yo lo que me cambiaron adentro del bobo… me lo dijo el médico pero no me acuerdo. Yo me envuelvo en el echarpe azul cielo que me tejió mi doña hace como veinte años y pedaleando enseguida se me pasa todo.  Dale que dale al pedal,  y no sé cómo agarre para el lado de la casa de Julito. No se…nunca me había pasado de ir a algún lado sin querer ir. Ahí los veo... hice rápido... Ahi están… se ve que me esperaban porque están en la puerta. Se deben acordar que el mes que viene me caen los setenta encima. Mi nuera, el Julito y mi nieta Carolina con ese novio mas terco que tiene....Y… me parece a mí…o… ¿está mi doña en la vereda?... ¡La familia entera me mira pedalear y me espera!  y esta calle que se me hace más larga… ¡dura toda la vida!… No se termina más… Quiero apurar pero…me vienen unos pensamientos más raros...lo veo al Tolo que me llama…tengo un poco de tembleque en las piernas...mejor pego la vuelta. Ya me falta poco Tolo…Tranquilo Pipo…Si!... ahí esta mi Doña… Tranquilo…  Tengo que poder llegar eh… porque, al final, mal que mal, siempre se va a llegar … No los voy a dejar esperando Tolo… y menos hoy, que es el dia de mi velorio.

 

jueves, 17 de septiembre de 2020

 

 

 

LA SELVA EN EL FRASCO

 

AUTOR: GUSTAVO RONSINO

 

“Lo maravilloso de la infancia es que todo es real. El hombre mayor es el que vive una vida de ficción, atrapado por las ilusiones y los sueños que lo ayudan a subsistir”. Ricardo Piglia.

 

 

I

 

Íbamos abrazados y haciendo rebotar nuestros culos sobre el butacón de cuerina color marrón ferroviario. Trac trac! trac trac! nos decíamos a coro mirándonos las bocas y moviendo nuestros brazos como palancas de locomotora. Habíamos subido al vagón en Constitución atropelladamente para copar la ventanilla, adelantándonos a mi tía y a mi mama, que viajaron del lado del pasillo. Todo el panorama nos pertenecía exclusivamente y el sol nos iluminaba las caras. Reíamos con nuestras bocas torcidas y los dientes afuera mirando a la gente y a las cosas que subían y bajaban fugándose en dirección contraria a la que avanzaba el tren. Y cantábamos a coro y a los gritos esas canciones aprendidas en los días de excursión. "Chofer! Chofer! apure ese motor que en esta cafetera nos morimos de calor!". Una mujer sola viajaba de cara a nosotros. Tenía el labio de arriba oscurecido por un apelusado bigotin, en el pelo acopetado y duro se le hundía una peineta que parecía un rastrillo y un collar de pelotitas blancas y brillantes bailaba en su cuello. Con sus largos dedos de uñas rojas aprisionaba sobre su falda una cartera negra y brillosa y con la cabeza girada hacia la ventanilla se hacia la que miraba el cielo y de repente nos cruzaba sus ojos saltones como una maestra enojada. Su reflejo en el vidrio era tan deforme que nos reíamos más todavía tentados por su cabeza de cardenal embarrado. La mujer iba moviéndose en el asiento y mirándonos de arriba abajo mientras de cara a la ventanilla sacábamos nuestras lenguas y riéndonos la espiábamos de reojo. Mi tía Emilia empezaba a observarla con ansiedad "Siéntense... ya estamos por llegar" nos repetía y bufaba al ver a mi mama que roncaba a su lado con la boca apuntando al techo. La mujer, cada vez más nerviosa, cruzaba las piernas para un lado y para otro mientras mi tía la codeaba disimuladamente a la Viryi que me codeaba a mí, primero con cara seria y después estallando en una risa cacareada que yo, completamente tentado, le devolvía con tanta fuerza que se me escapaban los pedos. Entonces mi tía también empezaba a tentarse mirándonos reír como insanos y al final la codeaba a mi mama que se despertaba de golpe. "Compórtense che!" rezongaba despertándose. Poníamos serias las caras y enseguida, frunciendo la boca y levantando los hombros, seguíamos con lo nuestro. Al final los cuatro nos habíamos contagiado la risa y nadie podía disimular. Entonces la del copete mirándonos con las cejas oblicuas y la boca puntiaguda se levantó de un salto, sacudió la cabeza y se fue relojeando a nuestras madres y murmurando su rabia. Le mirábamos las costuras en las medias y los tacones zigzagueantes riéndonos con la panza ondulante y haciéndole pito catalán por encima del borde del asiento mientras se alejaba. Era sábado a la tarde y el viaje era demasiado largo como para comportarse cual si estuviéramos en misa o en algún velorio.

 

II

 

Con la Viryi nos conocíamos desde siempre. Desde todos nuestros diez años. Habíamos nacido el mismo dia y en el mismo hospital. Solo que ella era media hora más grande que yo. Una vez nos contaron nuestras madres que ese dia se les había ocurrido nacer a tantos que nos tuvieron que poner a los dos en la misma cuna y que la enfermera, loca de tanto trabajo, en el apuro me vistió a mí de rosa y la Viryi de celeste. Hasta que cumplimos los siete fuimos carne y uña. Vivíamos en el segundo piso del mismo edificio. Ellos en el A y nosotros en el B. Íbamos a la misma escuela y al mismo grado. Le decíamos a la gente que éramos mellizos, aunque no nos pareciéramos ni en lo blanco del ojo. Don Roque, el kiosquero de la esquina se deleitaba cuando trepados con los codos al mostrador y tamborileando con los pies colgados le contábamos las historias de aparecidos en los sótanos de una fábrica de fósforos abandonada rogándole que nos regale caramelos "Ostede sí que son fatale" decía y mientras nos deslizaba los masticables nos iba ahuyentando como a las moscas.

"¡Vía...vía!".

 

III

 

Cuando cumplimos los siete años mi casa se transformó. Hicimos una gran fiesta para los dos. Ese mismo dia íbamos a tomar la Comunión pero, unas semanas antes y después de meses de asistir a catecismo, con los trajes y los brazaletes bendecidos y con los evangelios de nácar ya comprados , el cura párroco dejo los hábitos doblados sobre una silla en la sacristía y escapo con la mujer que plumereaba desde hacía años el santo mármol de Jesús. Al enterarse, mi mama dio un puñetazo sobre la mesa y casi la parte en dos. Mi tía tomaba un mate atrás del otro y vociferaba rabiosa. "Te dije que le veía algo raro a ese cura yo...y nos cobró la cuota religiosamente...si lo agarro..." y enseguida se santiguaba. El escandalo azoto al barrio. No se habló de otra cosa en semanas. Y nosotros refunfuñábamos pensando que íbamos a quedarnos sin un mísero regalo y a merced de una vida pagana y terrenal. En la juerga de nuestro cumpleaños olvidamos la amarga eucaristía y recuperamos autitos de plástico, muñecas y hasta plata que nos trajo un tío desde España. Vino una prima maga desde Lobos con su caja, su galera y sus palomas. Hubo fotos, piñata y torta con chocolate y catorce velitas que al final apagamos juntos entre deseos, aplausos, besos y felices cumpleaños cantados.

 

IV


La viryi era más mi hermana que una prima. Era mi mejor y única amiga y también mi único y mejor amigo. Jugábamos al futbol y a Titanes en el ring en mi pieza. Bañábamos a los muñecos y los cagábamos a pedos, con gesto de padres bravos, porque lloraban mientras los colgábamos de los pelos en la cuerda para la ropa. "Se quedan ahi carajo!" les ordenábamos y nos tirábamos en el piso a jugar al tinenti. Algunas tardes aprovechábamos la mundana suspensión de los cuerpos que proponía la siesta con sus ronquidos y sus ensoñaciones balbucedas para emprender nuestros rocambolescos y silenciosos asaltos a los monederos. Bajábamos las escaleras como esquiadores , apretando el botín entre los dedos y volábamos al kiosco a dilapidar nuestra fortuna en decenas de chicles y cohetes. Terminábamos la bandoleresca en los inexpugnables rincones del baldío de la cuadra entre saltos, abrazos y risas, inflando globos de menta y en medio de azules nubes de pólvora quemada. Eramos bosteros acérrimos e íbamos a la cancha los domingos con mi papa y mi tío envueltos en la misma bandera auriazul. Vivíamos la vida juntos y nada nos podía separar.

   

V

 

Despertamos con la fiesta dando vueltas en las narices. Nos levantamos temprano y La Viryi vino enseguida a jugar a la mancha venenosa en mi pieza. Corríamos con las guirnaldas de papel al cuello, los bonetes chuecos sobre las cabezas y los cornetines extensibles que se acercaban y se alejaban con cada soplido. Mi mama andaba juntando restos de la piñata esparcidos en el comedor y mi papa arreglaba algo que no sé qué era. Mi perro iba y venía a paso cortito y dando saltos detrás nuestro. De repente oímos a tía Emilia gritar. No entendíamos que decía, pero vimos salir a mi papa corriendo y a mi mama detrás. El mate se cayó en la mesa y nosotros corrimos también. "¡No! ¡No!...¡Roberto! ¡Roberto! levantate gordo...¿qué te pasa viejo?...por favor gordo... ¡levantate!" decía mi papa mientras mi tía lloraba desesperada y mi mama la abrazaba. Nos colamos hasta el baño pasando entre los cuerpos y ahi lo vimos tirado boca abajo en el piso. La espuma de afeitar en la cara, los ojos entreabiertos, sangre en la nariz. Nos sacaron enseguida no sé quién. Llamadas de teléfono, corridas a buscar al doctor a su casa vecina. La ambulancia. Llorábamos abrasadísimos con la Viryi mientras lo sacaban entre muchos pálido y transpirado. Era el más gordo y el más bueno del mundo. Cuando se lo llevaron fue la única vez que vi llorar a mi papa. En la vereda nos abrazamos fuerte a sus piernas y lloramos los tres. Cuando mi abuela llego desde Lobos fuimos al velorio. Ella nos alzó y le dimos un beso a tío Roberto que parecía dormido. Y enseguida nos fuimos con la abuela. Esa noche no escuchamos cuentos de Dickens, ni de Salgari. Nos quedamos oyendo el silencio de un cielo oscuro y nebuloso que sin estrellas se asomaba como un fantasma por la ventana y mientras la abuela rezaba nosotros pensábamos...¿en qué?...

 

VI

 

Al poco tiempo, mi tía decidió alquilar la casa y mudarse a otro barrio. "No aguanto más" - le dijo a mi mama sentada en la cocina - "Se me aparece en cada rincón... Me voy". Hubo un silencio en el que el tiempo se congelo y después se abrazaron fuerte y lloraron entibiándose la pena con amorosas palabras. Yo también llore abrazado a la Viryi. Y desde ahi empezamos a vernos más raleado. Ibamos nosotros a Paso del Rey porque mi tía no quería venir. Pero un buen dia sonó el teléfono... "Voy para allá. Los invito al zoológico de La Plata" escuche escabullido entre lo negro del aparato y la oreja de mi papa. Grite, salte, baile, reí, llore, corrí por la casa y abrazado a una felicidad infinita me tire en la cama boca arriba y festeje que venía la Viryi otra vez. Ese viernes no pegue un ojo en toda la noche esperando a que llegaran. “A mí no me gustan los zoológicos” – pensaba – “pero a la Viryi le encantan y dice que cuando sea grande va a ser doctora de gatos”. Después, sonriendo me di vuelta y acariciando a mi perro amaneci esperando.

 

VII

 

¡Trac trac, trac trac! y por fin apareció el cartel de fondo negro con letras blancas que decía "La Plata". "Vamos" -dijo mi mama- mientras acallaba nuestros gritos y nos despeluzaba la ropa con la mano. Corrimos sobre el andén y en la calle subimos a un taxi y atravesamos la ciudad hasta el bosque. Pasamos la enorme entrada de fierro gris que tenía un elefante con la trompa extendida que estaba tan alto que casi no lo veíamos. Adentro nos compraron entre rezongos dos copos de nieve y dos cajas de galletas para animales y empezamos la recorrida. La Viryi estaba enloquecida. Quería bajar a abrazar a los leones en el foso de su jaula. Se abalanzaba sobre los barrotes para gritarles a los monos que se colgaban chillando y pidiendo un puñado de galletas. Le tiraba besos a los ciervos y se quedaba dura frente a los hipopótamos y a los tigres rayados. Yo la seguía como un perrito faldero, comiéndome una tras otra, las galletas para animales que eran mucho más ricas que mi copo de nieve. Mi mama y mi tía venían atrás conversando. Un codazo de la Virgi justo en las costillas casi me hace atragantar. "Mira eso" me dijo abrazándome y ubicándome la cara con sus dedos para que viera. Frente a un jaulón, lleno de pájaros multicolor y con sus picos enormes y curvos, aparecía una caja toda de vidrio del tamaño de una casa. Las paredes le brillaban con el sol y nos acercamos corriendo para mirar que había adentro pero tuvimos que pegar nuestras cabezas sobre el cristal y hacer visera con las manos para ver. Detrás de esos cristales, opacados por las gotas de vapor que se chorreaban, vibraba temerario y silencioso el submundo de las serpientes.

 

VIII

 

Eran tres a cual más larga, más gorda y más espeluznante viviendo en una selva frondosa que estaba encerrada en un gran frasco de vidrio con una cúpula en lo más alto. Dos de ellas, una de color azulado tenía un cuerno sobre la cabeza y la otra era tan amarilla y reluciente que parecía de oro. Flameaban pasando una sobre la otra y arrastrándose entre las hojas secas y los charcos de agua mientras la tercera, yacía tendida con su cuerpo blanco, cilíndrico y con manchas oscuras enroscada sobre un solitario tronco. Allí guardaba su cabeza triangular metida entre su espiralado cuerpo y el borde del palo. Con los ojos abiertos y una sonrisa dibujada en la boca cerrada nos observaba como un demonio. Nos miramos lívidos. Jamás habíamos visto serpientes y ahora teníamos a tres juntas. Dimos un paso atrás agarrándonos de los brazos y tragando saliva íbamos a volver a pegar las caras sobre el vidrio cuando la presencia repentina de un gato nos distrajo. Se acercaba a nosotros lentamente con un suave movimiento de sus patas y con un maullido apagado y prolongado. La Viryi se agacho y lo acaricio enseguida y el gato se le refregó en su pierna encorvándose mientras yo me le acercaba tímidamente. Estaba tan sucio que le marco una línea gris sobre el zoquete blanco. "Puchuchun gatito" le decía riéndose y lo acariciaba. El gato la miraba y maullaba contestándole. Yo también lo acaricie un poco. Entonces La Viryi lo alzo  pero el gato vio a la mefistofélica víbora anudada en el tronco y de un salto se le escapo. Desde el piso nos miró maullando y después se apachurró con su lomo contra el vidrio. Se durmió enseguida y nosotros lo dejamos tranquilo volviendo a pegar nuestras caras para ver a las serpientes. La del cuerno y la de oro seguían en el piso pero la que estaba enroscada en el tronco había desaparecido... La buscamos para allá y para aca. Por arriba y en el suelo. Y nada. Nos parecía que, las otras dos, que se movían como mangueras por las que corre el agua, se comentaban algo en secreto sacando sus largas y finas lenguas. "Hablan las víboras?" pregunte inquieto y repentinamente escuche un maullido al lado mío y me aparte boquiabierto. "Mi... mira... eso..." tartamudee y la agarre a la Viryi de un brazo. El corazón me galopaba adentro y jadeaba como un perro bajo el sol. Era tan escalofriante... El gato iba siendo tragado entero por la víbora que antes estaba sobre el tronco. Poco a poco el puchuchun gatito se iba hundiendo en la profunda oscuridad del larguísimo reptil y con los ojos a punto de estallar nos miraba implorante. La Viryi se tapó la cara con las manos y con un ojo por entre los dedos miraba todo. El débil maullido se apagaba lento como una vela sobre el borde de un plato. Queríamos pedir auxilio pero no nos salían las palabras. Casi me hago pis encima. La Viryi lloraba en voz baja. Seguro que la diabólica criatura habría reptado a escondidas entre el follaje sin hacer el menor ruido y sin que pudiéramos verla. Después sigilosamente habría pasado su cabeza por algún agujero en uno de los vidrios y arteramente, con la velocidad de un rayo, lo habría sorprendido mordiéndolo con sus colmillos envenenados y paralizándolo instantáneamente; y ahora... ¡la muy malvada!.. cerrando finalmente la boca y con el cuerpo del gato atravesando sus adentros terminaba de engullirlo mirándonos con sus pupilas enfocadas en nosotros y lanzándonos un gruñido. Entonces quede frio pensando que después de haberse comido al gato... “No!... No!” grite como loco y la Viryi grito conmigo. A los empujones salimos corriendo pero al dar un paso, nos chocamos las narices contra la floreada pollera de mí tía. "Que pasa?...Se lastimaron!...Ay Ay Ay". Nosotros que ya no teníamos casi fuerzas levantamos las cabezas entre amargos sollozos. Entonces una electricidad me atravesó desde la cabeza hasta los pies mientras oía a la Viryi gritar salvajemente. El puchuchun gatito estaba acurrucado en los brazos de mi tía y nos maullaba mientras mi mama le acariciaba una oreja. La Viryi lo agarro atolondrada y apretándolo contra la cara le decía "Vos no te moriste puchuchun.". Yo le buscaba los agujeros de las mordidas por entre los pelos, pero el gato pego un salto y se fue corriendo hacia la jaula de las cacatúas. Entonces, mudos y con las piernas temblando, volvimos a mirar a través de los cristales brumosos. Y ahi estaba, como un tirabuzón, enroscada en el tronco y con la sonrisa dibujada en la boca.


UN MERCEDES COLOR AZUL

Autor: Gustavo Ronsino

Estufado por tanto zarandeo me abri paso escabullendome entre los cuerpos amontonados y llegue hasta la puerta trasera que se abrio con un chiflido corto y agudo. Sobre la vereda , cuadriculada por el sol y la sombra, se fugaba bajo mis pasos bamboleantes el damero de baldosas desiguales. Iba con la mañana de frente entrecerrando los ojos y dandome vuelta me veia aparecer proyectado en lo bajo, alargado y oscuro entre puchos apagados y papelitos retorcidos. El campanario sono las ocho y media y todavia las hamacas de la plaza colgaban como higos secos, con candados apelmazando sus cadenas y chirreando una metalica soledad apenas movidas por el viento. Al cabo de muchas e identicas hojas de calendario repetidas como un rezo la idea de abismarme por una ruta distinta me cosquilleaba en los pies. y no verme llegar a casa por el mismo lugar de ayer. Me urgia perderme un poco. Contradecir los mapas. Jugar a algo sin saber a que. Suspirando conte los pocos cigarrillos que me quedaban y enseguida me detuve sin motivo en un kiosco de diarios. Repentinamente mis adentros murmuraban esa efimera alegria de las voces que se escuchan en una terminal repleta de viajeros en verano. Como si una curva inesperada del tiempo me hubiera arrastrado de golpe. Habria estado antes ahi? cuando?. En el kiosco de lata el tipo que atendia organizaba unas revistas tras la bambalina de vidrio. Irremediablemente pelado se bamboleaba semioculto por los crucigramas y las carreras de mente que, como banderines, se ofrecian silenciosamente. "Yo no quiero poner mis obsesiones en juego" - pense mirandolo de reojo -. "Soy muy poco ingenioso y nunca compraria una de esas revistas " - me excuse con el pensamiento - "¿Que necesita?" - escuche de golpe. Yo, en tanto, hacia que miraba la tapa de una revista de moda con el interes de un costurero profesional.. "Nada" - pense en silencio -. No es conveniente ser sincero en ciertas ocasiones...(en otras tal vez si). Que el tipo creyera que yo no lo habia visto ni lo habia escuchado. Yo ignoraba en profundidad cual necesidad mia hacia que me encontrara alli. El me miro por sobre el marco de las gafas y siguio con lo suyo. Conteos y anotaciones. Yo seguia recorriendo las tapas de revistas con la mirada, El ruido matinal del transito sobre la avenida empezo a ensordecerme y entonces - dije resuelto señalando la estanteria - Voy a llevar este!. El tipo salio del cuchitril mirandome con cierta complicidad. Como si supiera. "¿Los nietos..?".- dijo mientras descolgaba lo que le habia indicado, y luego en tono benevolo, "Tiene un poco de tierra... ¿vio?.. espere que se lo limpio" - agrego -, "¿Es ´para regalo?" -curioseo- Creo tan poco en la benevolencia y en la amabilidad ajena que me rei por dentro. Le pague con cambio justo , "Adios que siga bien" retomando el paso por la vereda fui en diagonal alejandome del enjambre de la acera que, de tan atascada, me recordaba a "La autopista del sur". "Ojala se queden a viviri ahi" - pense - mientras hurgaba en la bolsa riendo sin disimulo. Yo era el unico que reia honestamente y largaba carcajadas acariciando el plastico flamante y azul. Acomode la mano sobre el techo y el dedo en el capot. Escuchando el poderoso motor que vibraba en mi garganta, vi la aguja del tacometro subir precipitadamente y encare la sinuosa ruta sobre las paredes hasta llegar a mi casa ...en un Mercedes! Irresponsablemente, borracho y drogado, conduje vehementemente derrapando varias veces en las barandas del hueco de la escalera. Con el pie del Alma pise el acelerador a fondo y trepe hasta el cuarto piso. Al llegar, me detuve jadeante frente a la puerta "B" y apague el motor. Al abrir la puerta se me resbalo de la mano y cayo girando con las ruedas para arriba. Entonces, llorando de la risa, exhale los ultimos vapores del viaje y lo levante pensando "Hace mucho tiempo que no manejo... Voy a tener que adaptarme."

jueves, 27 de agosto de 2020

RELATO BREVE

AUTOR: GUSTAVO RONSINO

LOS HOLOCAUSTOS

El silencio arbóreo de la noche cedió con el chirrido metálico de las ruedas sobre las vías. Oscuros y tendidos sobre la humedad de la tierra lo veíamos curvarse como una oruga para luego caer dibujando la brumosa línea de la loma.  Escuchábamos con reservada felicidad los martillazos secos sobre los impertérritos durmientes. Amarilleado por la breve luz de un farol a kerosene se alejaba el contorno espectral del último vagón.  Sobre él la estrecha puerta final agujereada por la ventanuca de rejas se bamboleaba mientras los últimos humanos desprendían sus manos de las barandas  descolgándose furtivos hacia los pastizales y hundiéndose en el profundo amparo de las matas. Hasta que el convoy se apagó en el horizonte fuimos igual que  piedras. Parecer muertos era vivir. La fuga era solo una espera que nos urgía interrumpir antes que el amanecer revelara que el único muerto adentro de aquella jaula rodante no era un judío. Nuestra pequeñez vino a reunirse en el punto marcado por el invisible silbido y desde allí, como un arroyo fuimos corriendo en busca del mar. Íbamos orientados por el ruido de la rompiente que a cada paso nos latía más cercana. Mirna y yo, que me llamo Rafael, y los otros cinco nos  encadenábamos sosteniéndonos con nuestras manos  y formando una hilera que como  nacientes tortugas marinas desafiábamos la rapacidad del aire aventurándonos en busca de la orilla. Con nuestros pensamientos descalzos y nuestras almas hambrientas.  Harapientos , enfermos y Salvos.

viernes, 16 de agosto de 2019

LAS PASO: UN DERECHO A REPLICA

El hostigamiento mediatico a pedido de las corpcorporaciones nacionales e internacionales, incluida la patria sojera, sumadas al capital financiero representado por el FMI confluyo en un tandem de fuerza que logro imponer a Macri como candidato y llevarlo al centro del interes electoral en los sectores medios y populares en 2015. La idea de ejercitar un contundente voto "castigo" sucedio a posteriori de instalar otra idea: la existencia de una corrupcion generalizada que salpicaba por igual a todo sujeto politico con filiacion Kirchnerista y, fundamentalmente, a Cristina Fernandez de Kirchner quien, segun esa ingenieria de campaña, "operaba" como "La Jefa de una banda mafiosa". Sobre esos ejes se articulo y se motorizo la campaña del magnate Argentino Mauricio Macri. Pero no fueron las unicas lineas de fuerza que permitieron el ascenso a la Presidencia del millonario. El "coucheo" del equipo liderado por Duran Barba trabajo sobre la "comunicacion" entre el candidato y los votantes. Era tan obvia, y a veces tan burda, la intervencion del asesor ecuatoriano sobre Macri, que, llegamos a verlo en television escondido tras sus espaldas "guionando" (Y hasta corrigiendo en vivo!) las respuestas que el candidato daba en conferencia de prensa, y a Macri, cambiando una palabra por otra por indicacion de su coach. Asi de patetico resultaba. Sin embargo, el DT del aspirante a la Rosada no solo trabajaba en cuestiones "de forma" sino que metia mano a fondo en las cuestiones "de contenido" Para ello Duran Barba habia hecho un razonamiento logico sencillo - y tal vez por eso muy eficiente para darle a su cliente la clave por donde avanzar hacia la Presidencia. Como ya se habia logrado instalar la cabeza de playa con el "se robaron todo, fue Cristina, fueron todos los Kirchneristas" era hora de hablar del futuro. Del turbio pasado ajeno se ocuparian otros protagonistas de peso: "La Justicia". Y llego la andanada de beneficios a futuro: Pobreza Cero, nada de desocupacion, salud, educacion, vivienda, basta de impuesto a las ganancias para los salario, adios al cepo y dolares para todos, inflacion vencida facilmente en pocos dias despues de asumir y asi. Una promesa tras la otra. Como escupida de musico. O mejor... "como trompada de loco". Si, Eso! Como muchos se preguntaban como seria posible construir toda esa "Revolucion de la Alegria" si el pais estaba devastado porque "La Jefa y su banda" se habian robado un PBI entero? lSobrevino entonces un nuevo golpe de coaching: La "Justicia" los llevaria a todos a la carcel y restituiria el PBI sustraido. Y con eso...alcanzaba y sobraba para que "Todos vivamos mejor". Negocio redondo. Mas redondo que un circulo hecho con un compas provisto por la NASA. 
De modo que asi quedaba la logica ferrea desde donde debian pensar los votantes en votarlo a Macri: Los K chorros - actua la "justicia" con las "evidencias" aportadas por los medios - les incautan el PBI robado y escondido bajo tierra - derrame del botin sobre la poblacion votante y porque no? los no votantes tambien - Pobreza cero y listo. Asi de facil...y asi de cruel. De este modo llego Macri a ser ungido Presidente de la Nacion Argentina. Y hubo globos y bailes. y de otro lado tristeza y desolacion. Reproches, peleas y divisiones Todo salio como estaba previsto. Eran los tiempos "dorados" para el ingeniero Macri.
Entonces los medios y los "justicieros" de Comodoro Py comenzaron su tarea - con prisa y sin pausa - de ir tras el PBI. Asi excavaron en la Patagonia casi hasta llegar a una prundidad tal que, si alguno caia en el pozo nohubiera sido raro que apareciera en un local de sushi...pero en Tokio. El resultado de esa opereta circense y escandalosa no fue otro que PBI cero. No habia ni una moneda de cincuenta centavos en 5000 kilometros a la redonda. Ni en las entrañas de la tierra. Nada de nada.
"Lo tiene en la casa!" aseguraron los "investigadores" y entonces allanaron rompiendo paredes y pisos y cuadros y llevandose objetos el hogar familiar de "La Jefa" ubicado tambien en lal Patagonia. La gran obsesion sureña de la "justicia" dio el mismo resultado que las erxcavaciones: PBI cero. Nada de nada otra vez.
Entonces "aparecieron" los "cuadernos", los "arrepentidos", las delaciones, las extorsiones, los falsos abogados y testigos truchos. Entonces la "Justicia" determino "fechacientemente" que el ex Fiscal Nisman habia sido asesinado en el baño de su departamento en Puerto Madero para evitar que delatara a la "Jefa". Y paso el 2017 y las PASO de ese año tambien. Y los globos amarillos aun bien arriba y bien agarrados del piolin.
Y en ese entonces se empezo a notar que Macri sorprendia "cumpliendo" con promesas que nunca habia hecho en tanto las formuladas en campaña "estaban a la espera del futuro".
Y hubo reforma previsional para asestar un golpe bajo a los jubilados. Y hubo devaluacion para "acomodar" a la Economia Argentina ya que estabamos "En el Mundo y no en Venezuela". Y hubo endeudamiento y sumision a los dictasdos del FMI. Y presos politicos. Y muertos en la patagonia. Y persecucion a opositores y a periodistas y fotografos. Las promesas no prometidas de Macri. El conjuro de Macri. Y la pobreza sew nos vino encima trayendo hambre, cierre de escuelas, deterioro en hospitales, rebaja de salarios, mas "trabajo" basura que nunca. llego Uber y se expandio Mercado Libre. Cerraron mioes de Pymes. Y las gentes, cada vez mas, deshauciadas durmiendo en las calles. Y muriendo alli de frio por las noches. Macri sostiene que "todo eso lo hicimos juntos". Yo digo que no. Fue el. El y no nosotros con el. Pero, aunque la "Jefa" permanecia amenazada (querian tirarle el desafuero por la cabeza) seguia en posesion de la libertad y de la politica. Y eso los enloquecia. Los corria de eje. Les aplastaba el sueño a los "justicieros". Y tenian sus razones ya que de esa resitencia y con esa resiliencia se construyo este proyecto que logro, con todos los militantes que jamas se borraron, abrazarse al Pueblo Argentino y exigir el derecho a replica que se vio en las PASO el ultimo domingo.
Redaccion: Gustavo Ronsino
COMUNICACION POPULAR AUTONOMA

domingo, 21 de abril de 2019


DESPIDOS EN CLARIN Y OLE

"PASCUAS EN LA CALLE"

Cronica de la Resistencia de los Despedidos en Clarin y Ole el 20 de Abril a las puertas de la redaccion en Tacuari 1840.














jueves, 21 de febrero de 2019


SIN ESTADO DE DERECHO NI GARANTÍAS DEMOCRÁTICAS.


LA POLICIA DE LA CIUDAD CONTRA TRABAJADORES GRÁFICOS Y CONTRA LA PRENSA.


LA CONSTRUCCION DEL "ESPÍA"



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Ayer Miercoles 20 de Febrero y mientras se desarrollaba una pacifica manifestacion de trabajadores graficos de Madygraf en las cercanias del Congreso la Policia de la Ciudad -  al mando de Rodriguez Larreta - ataco violentamente a los manifestantes.


El hecho comenzo a ser documentado por los multiples reporteros graficos, de distintos medios, que se encontraban presentes en el lugar.

Entonces sobrevino la Dictadura desbarrancando la democratica protesta. La Policia de la Ciudad arremetio,  golpeo y detuvo a dos reporteros graficos.

Uno de ellos es Bernardino Avila, fotografo de Página/12 quien ya habia sido rociado con gas pimienta por la misma Policia de la Ciudad el viernes anterior cuando en la Plaza Constitucion gaseo y apaleo a feriantes nucleados en la UTT.

Avila documento fotograficamente el suceso y produjo iconicas imagenes en las que mostro a una anciana recogiendo berenjenas del piso en medio del caos Policial. Ahora fue golpeado y detenido en la comisaria 1ra de CABA en el marco del "cuadernazo" organizado por los trabajadores de Madygraf.

La Policia, en una accion politica orquestada desde el Gobierno de la Ciudad, degrado al fotoreportero a la subcategoria de "espia" impidiendo que Avila documentara los abusos en los que incurre el poder diariamente en una Argentina que inclina el plano del Estado de Derecho haciendolo caer en la Dictadura y el Fascismo.

Por: Gustavo Ronsino
COMUNICACION POPULAR AUTONOMA.
Fotos: PAGINA/12

  Y MENOS HOY Autor: Gustavo Ronsino   Y...que se yo...ahi nomas… La voy llevando como se puede. Ya va para un año que me jubilaron y ...